El presidente electo José Antonio Kast hereda una crisis diplomática inédita con Estados Unidos, que amenaza con condicionar su política exterior desde el primer día. El gobierno de Donald Trump sancionó a tres funcionarios chilenos, incluido el ministro de Transportes Juan Carlos Muñoz, revocándoles las visas por el proyecto ‘Chile China Express’ –un cable submarino de fibra óptica entre Valparaíso y Hong Kong– que Washington considera un riesgo para la seguridad hemisférica. Aunque el embajador estadounidense Brandon Judd insiste en que la medida no es una señal para la futura administración, el excanciller Heraldo Muñoz interpreta la sanción como una presión directa para que Kast ‘enmiende el rumbo’ del proyecto. Esta tensión se intensifica con la próxima cumbre Shield of the Americas del 7 de marzo, donde Kast se reunirá con Trump. Analistas como el excanciller Ignacio Walker advierten que la asistencia podría leerse como un ‘besamanos’ a la política ‘America first’, forzando al mandatario entrante a definir su postura entre los intereses estadounidenses y la autonomía chilena. Paralelamente, Kast debe definir su equipo de embajadores bajo escrutinio, tras haber criticado duramente los nombramientos de la administración Boric como ‘premios de consuelo’.
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