Cinco días después del doble terremoto que devastó la costa venezolana, una fuerte réplica de magnitud 4,6 sacudió Caracas y el estado La Guaira este lunes, sin causar daños adicionales pero reavivando el temor en una población que ya cuenta 1.450 muertos y miles de desaparecidos. El movimiento, registrado por el USGS a las 07:01 hora local con epicentro a 27 km al norte de Caraballeda, es el más intenso desde la tragedia del miércoles, cuando sismos de 7,2 y 7,5 colapsaron edificios como castillos de naipes y dejaron barrios enteros reducidos a polvo. El balance oficial se mantiene en 1.450 fallecidos y 3.150 heridos, mientras el gobierno evita hablar de desaparecidos –Naciones Unidas calcula más de 50.000– y la ventana crítica de 72 horas para rescates con vida ya se cerró. Rescatistas de 24 países trabajan en medio de escombros, pero la frustración crece: voluntarios como Eduardo Cardozo, en Tucacas, confiesan que siguen esperando “a ver si se puede sacar a alguien más”, mientras otros como Héctor Aguilera, de 60 años, denuncian que no tienen apoyo para recuperar a sus familiares sepultados. La crisis se agrava con saqueos a farmacias y supermercados en La Guaira, denuncias de robos y una fuerte militarización que exige salvoconductos para acceder a la zona.
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