La derechista Laura Fernández juró este viernes como presidenta de Costa Rica con una promesa clara: aplicar mano firme contra el narcotráfico, que ha penetrado instituciones y disparado la violencia en un país antes considerado de los más seguros de América. En su discurso inaugural, la politóloga de 39 años anunció la próxima inauguración de una prisión inspirada en la megacárcel de Nayib Bukele en El Salvador, y advirtió que no le temblará el pulso para enfrentar al crimen organizado. «Una respuesta de mano dura porque es lo que ustedes esperan», dijo ante una multitud en el Estadio Nacional de San José. Fernández, exministra de la Presidencia de Rodrigo Chaves, asume con 31 de 57 diputados a favor y hereda la mayoría del gabinete de su mentor, a quien nombró superministro de la Presidencia y Hacienda. La mandataria criticó al poder judicial por «soltar a delincuentes peligrosos» y anunció reformas para endurecer penas, incluyendo que el año carcelario sea de 12 meses y no de ocho. «Ya no más alcahueterías», subrayó. Analistas advierten que su proyecto podría derivar en una concentración de poder similar a la de Bukele, aunque Fernández aseguró que respetará la división de poderes y los derechos humanos. El giro a la derecha en Costa Rica se consolida con aliados como Donald Trump.
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