El próximo martes 2 de junio, el Senado comenzará a debatir el proyecto de reconstrucción, una iniciativa clave para el Ejecutivo. Sin embargo, el Gobierno enfrenta un escenario complejo para asegurar los votos necesarios, especialmente tras la ausencia del PDG, que fue determinante en la Cámara. Para evitar un revés, La Moneda evalúa al menos tres estrategias: el «pirquineo» de votos, ceder cambios en el «corazón» de la ley o recurrir a una comisión mixta. La opción del «pirquineo» implica negociar con cada senador de forma individual, ofreciendo concesiones a cambio de apoyo. Otra alternativa es que el Ejecutivo se abra a modificar aspectos centrales de la reforma. Según El Mercurio, ya se habría deslizado la posibilidad de reducir la invariabilidad tributaria de 25 a 20 años y bajar el impuesto corporativo del 27% al 23%. Sin embargo, esto no sería suficiente para sectores más duros de la izquierda, como el Frente Amplio y el Partido Comunista, que exigen cambios más profundos. En un escenario adverso, el Gobierno apuesta por una comisión mixta de senadores y diputados para dirimir diferencias entre ambas cámaras. En el oficialismo ven con buenos ojos esta opción, ya que allí tendrían mayoría (seis a cuatro sobre la izquierda). No obstante, lo que surja de esa instancia deberá ser ratificado por ambas cámaras. Mientras tanto, La Moneda busca sumar apoyos de sectores como la DC, el PS y el PPD, y ya cuenta con posibles respaldos de los senadores Pedro Araya (PPD) y Karim Bianchi (independiente).
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