El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el restablecimiento del pelotón de fusilamiento como método de ejecución para reos federales condenados a muerte. La medida forma parte de un conjunto de directivas destinadas a «fortalecer» la pena capital y despejar «el camino para llevar a cabo las ejecuciones una vez que los reclusos condenados a muerte hayan agotado sus recursos de apelación», en cumplimiento de una orden ejecutiva del presidente Donald Trump. Entre las nuevas disposiciones se incluye la readopción del protocolo de inyección letal utilizado durante la primera Administración Trump, la ampliación de dicho protocolo para incluir métodos adicionales como el pelotón de fusilamiento, y la agilización de los procesos internos para acelerar los casos de pena de muerte. El fiscal general interino, Todd Blanche, afirmó que el gobierno anterior «incumplió su deber de proteger al pueblo estadounidense» al no ejecutar a criminales peligrosos, y que ahora el DOJ «vuelve a hacer cumplir la ley». La decisión impacta en el sistema penitenciario federal y en los 27 estados donde la pena capital es legal. Según el Death Penalty Information Center, en 2025 se realizaron 47 ejecuciones en todo el país, con Florida concentrando 19. Para 2026 están programadas al menos 32 ejecuciones en ocho estados, de las cuales ya se han completado ocho. El DOJ también instruyó a la Oficina de Prisiones evaluar la reubicación o ampliación del corredor de la muerte federal para permitir métodos alternativos de ejecución.
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