La soberanía chilena sobre el estratégico Estrecho de Magallanes enfrentó un inesperado cuestionamiento público que obligó al gobierno a salir a defender su posición con tratados históricos. El canciller Francisco Pérez Mackenna calificó como «polémica infundada» la discusión que surgió en redes sociales, pero su intervención oficial revela la sensibilidad del tema en las relaciones bilaterales. La controversia se originó en enero pasado cuando el contraalmirante Hernán Montero, jefe del Servicio de Hidrografía Naval de Argentina, afirmó en un podcast de YouTube que «la boca de Magallanes es argentina». El militar argentino reconoció que el estrecho está dentro de espacios marítimos chilenos, pero sostuvo que la boca oriental que une Cabo Vírgenes con Punta Dúngenes pertenece a su país. Frente a estas declaraciones, el canciller chileno respondió con firmeza: «la soberanía de Chile en el estrecho de Magallanes es indiscutible y se funda en dos tratados de 1881 y de 1984». Pérez Mackenna añadió que Chile ejerce «pleno control sobre ambas riberas del estrecho» y asegura la libre navegación conforme al derecho internacional, marcando una clara posición frente a lo que considera una interpretación errónea.
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