El Parlamento francés aprobó una ley migratoria polémica con 349 votos a favor y 186 en contra, generando tensiones en el gobierno de Emmanuel Macron. Respaldada por la ultraderecha y partidos afines a Macron, la normativa endurece la regulación para migrantes irregulares. Gérald Darmanin, ministro del Interior, destacó la firmeza del texto en redes sociales. El acuerdo se logró con el respaldo de Agrupación Nacional y Los Republicanos. Marine Le Pen celebró la inclusión de la «prioridad nacional» en el acceso a prestaciones sociales. El acuerdo, que limita beneficios sociales a extranjeros no comunitarios, provocó desacuerdos en el gobierno y amenazas de dimisión. Oenegés y sindicatos denunciaron el proyecto como el más regresivo en 40 años, mientras Amnistía Internacional advirtió sobre sus impactos en los derechos de las personas en el exilio.
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