El Banco Popular de China (PBOC) ha inyectado la asombrosa cantidad de 1,45 billones de yuanes (USD112.000 millones de dólares) a la economía del país, a través de su servicio de préstamos a mediano plazo. Ello obedeció a la necesidad de poder impulsar la economía china que enfrenta una crisis inmobiliaria y una demanda débil. Becky Liu, directora general de Standard Chartered, comentó: «La inyección de la FML es mucho mayor de lo esperado, por lo que sugiere una política monetaria flexible continua». También añadió que esto implica que China no recortará el ratio de reservas obligatorias para los bancos en el futuro próximo. Este apoyo financiero pone de relieve el desafío de Pekín de vender un billón de yuanes adicional, en el último trimestre del año para financiar esfuerzos de estímulo. Frances Cheung, estratega de tipos de Oversea-Chinese Banking en Singapur, explicó que «las inyecciones son más que suficientes para cubrir la oferta adicional de bonos, y el resto podría utilizarse para respaldar la extensión de préstamos». Cheung también mencionó que los bonos gubernamentales de China responderán a la posible recuperación del crecimiento, manteniendo un leve sesgo al alza en los rendimientos y las tasas del yuan.
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