En lo que puede considerarse un acontecimiento político histórico, la Cámara de Representantes de Estados Unidos autorizó el miércoles la investigación de juicio político contra el presidente Joe Biden, por presunto tráfico de influencias. Los republicanos lo acusan de tráfico de influencias por haber intervenido, supuestamente, en favor de su hijo Hunter, así como otros familiares y socios cercanos, en negocios en el extranjero aprovechando sus conexiones políticas. Según el ahora presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, en estos dos meses largos de investigaciones los comités han concluido que la familia Biden recibió más de 15 millones de dólares de empresas y gobiernos extranjeros de Ucrania, Rusia, Kazajistán, Rumania y China entre 2014 y 2019. Sus socios habrían recibido otros 9 millones. Poco después de que la Cámara aprobara la resolución para una investigación en su contra, el mandatario estadounidense emitió un comunicado público, para explicar cuál era su posición al respecto. Criticando duramente a los republicanos, el presidente Biden dijo que “estaban perdiendo el tiempo” y calificó la investigación como un «truco político infundado, que no está respaldado por hechos».
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