Varios trabajadores gazatíes que fueron liberados por Israel han denunciado condiciones inhumanas, incluyendo «torturas psicológicas» y privación de alimentos, tras permanecer detenidos durante días desde el ataque de Hamás en octubre. Afirman que fueron llevados en autobuses con los ojos vendados y esposados durante horas. Además, señalan el uso de perros para aterrorizarlos y las duras condiciones de detención. La ONU ha expresado su preocupación por esta situación, y se desconoce la cifra exacta de personas liberadas.
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