La Asociación de Tenis Femenino (WTA) introducirá desde este martes pruebas genéticas obligatorias para todas las jugadoras, en cumplimiento de una orden del Comité Olímpico Internacional (COI) de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La medida, que exige detectar el gen SRY —asociado al desarrollo sexual masculino—, busca «preservar la integridad del tenis profesional femenino y mantener condiciones de competencia justas», según argumentó la WTA. La nueva política de elegibilidad femenina, actualizada esta semana, define como «varón biológico» a quien tenga el gen SRY, independientemente de su identidad de género. La WTA aclaró que no pretende faltar al respeto a la identidad de género, sino alinearse con la política del COI, que a su vez responde a una orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el deporte. Aún no está claro cuántas mujeres transgénero compiten a nivel olímpico. El control de género obligatorio ya es aplicado por organismos rectores del atletismo, el esquí y el boxeo, pero ha sido criticado por expertos en derechos humanos y activistas. La WTA se suma así a una tendencia que redefine los criterios de elegibilidad en el deporte femenino, generando tensiones entre la equidad competitiva y la inclusión.
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