Panaderos bolivianos conmemoraron el Día de la Marraqueta con el anuncio de que buscarán que este pan sea declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El dirigente de la Federación de Panificadores Artesanos de La Paz, Dandy Mallea, afirmó que la marraqueta es «un pan sin igual» y que «representa a todos los bolivianos». El gremio ya logró que en 2024 se aprobara una ley municipal que declara el 6 de julio como el Día de la Marraqueta en La Paz, y ahora impulsarán una ley nacional para luego acudir al organismo internacional. La marraqueta boliviana se distingue por su cocción en hornos refractarios con bóveda de ladrillos de barro, técnica que Mallea calificó como «uno de los secretos» para lograr su calidad. El antropólogo Diego Noriega, que apoya a la federación, explicó que la consistencia del pan es diferente a la de otros países debido al agua, la altitud de La Paz (más de 3.600 metros) y el manejo del horno con técnicas heredadas de culturas ancestrales como la tiahuanacota o la inca. El pan, apodado «pan de batalla», tuvo un rol clave durante la guerra del Chaco (1932-1935) y en la crisis alimentaria de los años 80, cuando se garantizó su producción importando harina argentina. Noriega destacó que la marraqueta «fortalece la identidad de cualquier comida paceña» y está presente en todos los platos. La iniciativa busca que la Unesco reconozca este valor cultural a nivel mundial.
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