Un insólito cargamento fue interceptado por Aduanas y la PDI en un almacén extraportuario de Valparaíso: más de un millón de monedas de $10, ocultas en 20 sacos de chatarra, estaban a punto de ser exportadas a China. La empresa responsable, una firma de reciclaje de desechos industriales, declaró el envío como desecho metálico, pero la fiscalización reveló 1.039.785 monedas en circulación vigente, con un valor nominal de $10.397.850 y un peso de 3.653 kilos, equivalentes a unos US$ 12 mil. El director de la Aduana Regional, Braulio Cubillos, señaló que se infringió el artículo 168 de la Ordenanza de Aduanas y la Ley 21.632 por contrabando de dinero no declarado. El fiscal jefe de Valparaíso, Elizardo Tapia, detalló que cada moneda de $10 le cuesta al Estado $49, por lo que el daño patrimonial es significativo. Además, el valor del metal en el extranjero triplicaba su valor nominal, lo que sugiere un negocio ilícito con fines de lucro. La investigación avanza por posibles delitos de contrabando y lavado de activos. El caso evidencia vulnerabilidades en los controles de exportación de chatarra y el riesgo de que moneda de curso legal sea utilizada como commodity para evadir regulaciones cambiarias. El Estado enfrenta una pérdida potencial de casi $51 millones en costo de acuñación, sin contar el impacto en la confianza del sistema monetario.
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