Un megaoperativo contra el Tren de Aragua y el lavado de activos golpeó al sector financiero chileno. Una sucursal del Banco Santander en el centro de Santiago fue allanada y un ejecutivo de la entidad resultó detenido, en una acción que expone los riesgos de infiltración criminal en la banca. El banco reafirmó una «tolerancia cero» a ilícitos y colabora con las diligencias judiciales. La detención del ejecutivo y el allanamiento marcan un punto crítico en la lucha contra el crimen organizado, que utiliza el sistema financiero para blanquear fondos. Para el mundo empresarial, el caso es una señal de alerta sobre los controles internos y la exposición reputacional. Las entidades bancarias enfrentan un escrutinio más severo, y el incidente podría acelerar reformas en la prevención de lavado de activos. El operativo, que vincula a Santander con el Tren de Aragua, pone en jaque la confianza en el sistema.
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