En apenas 28 días, el gobierno del Presidente José Antonio Kast logró que la Cámara de Diputados aprobara su megarreforma estructural, un proyecto que busca impulsar el crecimiento y el empleo. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, calificó el avance como un «respaldo histórico» que permite avanzar con confianza hacia el Senado, aunque expertos advierten que allí su muñeca política será puesta a prueba. El proyecto obtuvo 90 votos a favor y 65 en contra, gracias al apoyo del oficialismo (68 votos), los ocho del Partido Nacional Libertario y los 14 del PDG. Sin embargo, no logró ampliar su base más allá de esa tienda. Ahora, el Ejecutivo deberá buscar nuevos aliados en el Senado, donde el PDG no tiene representación, lo que obligará a negociar con otros partidos para asegurar la mayoría. El economista jefe de Bci, Sergio Lehmann, señala que «es probable que en el Senado veamos un debate más áspero» y que podrían ser necesarios ajustes sin comprometer los ejes centrales. Patricio Rojas, de Rojas y Asociados, coincide: «En el Senado no hay tantos votos a favor como para suponer una aprobación igual de rápida». Alejandro Weber, decano de la USS, cree que el proyecto se aprobará, pero insta a ampliar la base de votación para asegurar su permanencia. Quiroz ya ha dado señales de apertura al considerar propuestas de diputadas de RN y el Frente Amplio para reformular la Franquicia Tributaria del Sence. El desafío ahora es mantener el impulso y demostrar que su habilidad política puede sortear un debate más complejo en la Cámara Alta.
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