El exministro Francisco Vidal lanzó una crítica frontal contra la propuesta del gobierno de José Antonio Kast para eliminar las contribuciones de la primera vivienda a mayores de 65 años, calificándola como «la medida más regresiva desde Pinochet». Su argumento central es que el beneficio no alcanzaría a quienes realmente necesitan alivio económico, sino que favorecería principalmente a funcionarios de alto nivel y ejecutivos con mayores ingresos. Según Vidal, de los 1,5 millones de mayores de 65 años propietarios de su primera vivienda, 1,1 millones ya están exentos por tener propiedades tasadas bajo $56 millones. Otros 400 mil recibieron exenciones parciales durante gobiernos anteriores. Los verdaderos beneficiarios, afirma, serían quienes tienen ingresos superiores a $2 millones mensuales y viviendas tasadas desde $225 millones: ministros, subsecretarios, parlamentarios, ejecutivos estatales y privados. El costo estimado sería de 200 millones de dólares. El impacto financiero recaería directamente sobre los municipios, especialmente en comunas de mayores ingresos como Las Condes, que según Vidal aportarían el 80% al fondo compensatorio.
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