La histórica lechera Chilolac, que operaba en Chiloé desde 1969, avanza hacia su liquidación voluntaria, dejando a sus últimos empleados en una situación crítica. Los 12 trabajadores que permanecían en la empresa, de los 117 que tenía hasta enero, no han recibido sueldo desde febrero y fueron despedidos bajo una cláusula que no les otorga indemnización, según denunció el presidente del sindicato, Juan Paredes. La empresa, ahora bajo la Sociedad Agrolácteos de Chiloé S.A., inició los trámites legales para finalizar operaciones el 23 de marzo, citando insolvencia. Los motivos del cierre incluyen la pandemia, incrementos en costos de producción, presiones competitivas, aumento del endeudamiento, diferencias entre accionistas que afectaron la operación bancaria y problemas en la cadena de abastecimiento. Este fin marca un giro dramático para una cooperativa que nació en 1969 con 194 lecheros y que ya había enfrentado una quiebra en 2007, siendo adquirida entonces por la familia Becker Álvarez. El impacto se extiende más allá de los empleados, afectando a la industria láctea local en Chiloé y dejando una incertidumbre sobre el futuro de la producción lechera en la región.
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