El Banco Central de Chile ajusta sus proyecciones económicas con un giro que tensa el horizonte para empresas y consumidores: la inflación se mantendrá más alta de lo esperado y el crecimiento se desacelerará, todo por el impacto persistente del alza en los precios de los combustibles. Este miércoles, la entidad monetaria presentó su primer Informe de Política Monetaria (IPoM) del año, elevando el pronóstico de inflación a un 4% para 2025 y reduciendo la expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a un rango de entre 1,5% y 2,5%. La revisión al alza de la inflación y a la baja del PIB refleja la presión que ejercen los combustibles sobre la economía chilena, un factor que el instituto emisor ha identificado como clave en su análisis. El texto no detalla cifras específicas de ajustes anteriores, pero deja claro que el escenario actual es menos favorable, con la inflación alejándose de la meta y el crecimiento económico mostrando señales de debilidad. Estos cambios en las proyecciones importan porque delinean un entorno de mayor costo de vida para los hogares y de desafíos para la inversión y el empleo.
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