La expresidenta Michelle Bachelet enfrenta un giro político inesperado que pone a prueba su aspiración a liderar las Naciones Unidas. El gobierno del Presidente José Antonio Kast retiró formalmente su apoyo a su candidatura este martes, argumentando que ‘la dispersión de candidaturas de países de América Latina’ y ‘las diferencias’ hacían ‘inviable’ su postulación, en una decisión que rompe con la tradición chilena de respaldar candidaturas de consenso en el escenario internacional. Bachelet respondió con un comunicado donde ratificó que mantendrá su candidatura a la secretaría general de la ONU, confirmando explícitamente que conserva el apoyo de los gobiernos de Brasil y México, tal como se estableció el pasado 2 de febrero. La expresidenta reconoció que ‘las definiciones de la política exterior pueden variar con las nuevas administraciones’, pero sostuvo que su visión de Estado es distinta y que su candidatura ‘se inscribe en una visión compartida sobre la necesidad de fortalecer el sistema internacional’. El choque tiene implicaciones profundas para la política exterior chilena y su prestigio internacional. Bachelet recordó que históricamente Chile ha buscado fortalecer el multilateralismo trascendiendo ‘los ciclos políticos y las coyunturas’, un sello que le ha dado ‘prestigio y reconocimiento’ global.

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