La investigación por el asesinato del sargento Javier Figueroa Manquemilla en Puerto Varas enfrenta un revés que la devuelve a su punto de partida. La línea investigativa principal, basada en el testimonio de un testigo clave cuya identidad se mantiene en reserva, fue descartada después de que los dos sospechosos señalados presentaran coartadas consideradas creíbles por los investigadores. Esto ocurre en un caso que ya acumula complejidades, donde el ataque ocurrió el 11 de marzo durante un control policial y dejó al uniformado con muerte cerebral hasta su fallecimiento nueve días después. Los detectives de la Brigada de Homicidios de la PDI ahora sospechan que el autor es un sujeto de perfil peligroso, cercano al mundo del narcotráfico y que podría haber estado prófugo con anterioridad. En la escena, cerca de la vía del tren, se encontraron una vaina de 9 milímetros y un cargador .22, y se determinó que se percutaron tres disparos: dos de los atacantes y uno del carabinero fallecido. Con su deceso, una nueva esperanza para la investigación es la pericia que ahora podrá realizarse sobre las lesiones por proyectil en su cabeza, lo que antes no era posible.
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