El gobierno del presidente José Antonio Kast ha puesto en marcha una operación militar de gran escala en la frontera norte de Chile, desplegando maquinaria pesada del Ejército para construir barreras físicas que buscan sellar el paso irregular desde Perú y Bolivia. Esta acción, parte del denominado Plan Escudo Fronterizo, marca un giro drástico en la política migratoria del país, priorizando el control fronterizo mediante infraestructura defensiva. El Batallón de Ingenieros N°6 Azapa de la Brigada Motorizada N°4 Rancagua ya ha movilizado su equipamiento cerca del complejo fronterizo de Chacalluta, con obras a cargo del Ministerio de Obras Públicas y el Cuerpo Militar del Trabajo. El proyecto incluye zanjas de tres metros de profundidad para bloquear vehículos y vallas de alta seguridad de cinco metros de altura, que se instalarán en sectores limítrofes de la Región de Arica y Parinacota, abarcando también la zona de Chungará en la frontera con Bolivia. La dotación militar en el área se duplicará, pasando de aproximadamente 300 a más de 600 efectivos, según confirmó el delegado presidencial de Arica y Parinacota, Cristian Sayes. Este refuerzo operativo, sumado a la construcción de barreras permanentes, refleja una estrategia de contención que podría redefinir las dinámicas migratorias regionales y tensar las relaciones vecinales, en un contexto donde el ingreso irregular se ha convertido en una prioridad de seguridad nacional para la administración Kast.
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