El acuerdo administrativo que definirá el control del Senado durante los próximos cuatro años ha quedado marcado por una fractura profunda en la oposición. Mientras la derecha logró imponer una fórmula de distribución del poder que concentra tres de los cuatro años de presidencia en sus manos, la Democracia Cristiana, el Partido Comunista y el Frente Amplio se restaron del pacto, dejando al bloque de centroizquierda debilitado y sin unidad frente al nuevo gobierno de José Antonio Kast. Tras extensas negociaciones este martes, se confirmó que la senadora Paulina Núñez (RN) presidirá la Cámara Alta durante el primer año, siendo la encargada de ponerle la banda presidencial a Kast en la ceremonia de traspaso de mando. La vicepresidencia quedará en manos de Iván Moreira (UDI). La fórmula acordada, denominada 3×1, otorga el segundo año al PS (con Paulina Vodanovic o Alfonso de Urresti como posibles presidentes), el tercero a Javier Macaya (UDI) y el cuarto a Luciano Cruz-Coke (Evópoli). El descontento se centró en la negativa de la derecha a repartir equilibradamente la presidencia del Senado, concediendo solo un año al sector opositor. La DC abandonó las tratativas, con el senador Iván Flores declarando que su partido se siente ‘como el jamón del sándwich’ en un escenario ‘demasiado revuelto y confuso’.
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