Gabriel Boric se despidió de su presidencia con un discurso que mezcló defensa de su legado y un llamado explícito a la organización política de su base, mientras las encuestas muestran una popularidad del 31% frente a una desaprobación del 56,6%. Ante más de 4.000 seguidores en la plaza Constitución de Santiago, el mandatario de 40 años afirmó que dejaba La Moneda «con la frente en alto y las manos limpias» y pidió a sus partidarios trabajar para «volver a ser mayoría», en un claro guiño a futuras batallas electorales. El acto de despedida ocurrió en medio de tensiones con su sucesor, José Antonio Kast, quien rompió el proceso de traspaso de mando tras discrepancias sobre un proyecto de cable submarino chino que llevó a Estados Unidos a revocar visas al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, y dos asesores. Paralelamente, Kast fortalecía alianzas con Donald Trump en la cumbre de Escudo de las Américas en Florida, marcando un contraste geopolítico con el discurso de Boric, quien clamó «¡No a la guerra!» y defendió la autonomía chilena frente a potencias extranjeras. El evento reunió a figuras clave de su gobierno como la portavoz Camila Vallejo y el ministro del Interior Álvaro Elizalde, junto a alcaldes como Tomás Vodanovic de Maipú.
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