La industria de la manzana en Chile muestra signos de recuperación en 2026, tras varios años de pérdida de competitividad. Las exportaciones superaron las 60 mil toneladas en el primer trimestre, un 46% más que en el mismo periodo de 2025, según cifras de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa). El repunte no solo revierte el bajo desempeño del año anterior, sino que se sitúa un 27% por encima del promedio reciente, aunque aún lejos de los picos históricos de más de 90 mil toneladas trimestrales previos a 2020. Detrás de este crecimiento no hay solo un rebote coyuntural, sino una transformación estructural. El sector ha impulsado un recambio varietal y mejoras en manejo productivo, dejando atrás la lógica de volumen para priorizar calidad y consistencia. Según el análisis de Más Producción, la estrategia apunta a mercados más exigentes, donde la diferenciación es clave. La señal más clara del cambio está en los precios. El valor promedio FOB alcanzó los US$1,11 por kilo, un 8% más que en 2025 y un 14% por encima del promedio de los últimos ciclos. La oferta exportable ahora incluye nuevas variedades, mayor uniformidad y mejores condiciones de postcosecha, factores que permiten acceder a clientes dispuestos a pagar más. Aunque la recuperación en volumen es parcial, la tendencia apunta a un nuevo equilibrio: el crecimiento ya no pasa por exportar más, sino por hacerlo con mayor valor agregado. La renovación varietal se consolida como el eje de una estrategia de largo plazo para reposicionar a la manzana chilena en el escenario internacional.
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