La gran travesía del conductor del fin del mundo: recorre 3.300 kilómetros en cuatro días y en extremas condiciones climáticas | Publimicro

La gran travesía del conductor del fin del mundo: recorre 3.300 kilómetros en cuatro días y en extremas condiciones climáticas

Esteban Martínez (53) lleva más de 20 años arriba de un camión, es su gran pasión y se nota. Ha tenido que desafiar las inclemencias del tiempo en la ruta del fin del mundo o de la patagonia, como le llaman con sus colegas, su travesía comienza en Santiago y que concluye en Punta Arenas, pasando gran parte de la expedición por Argentina.

Martínez se ha se ha visto enfrentado a torrenciales lluvias, navazones, caminos con escarcha y fuertes vientos, en una de las rutas más peligrosas de nuestro país. Sin embargo, ama su trabajo y lo realiza con ahínco para colaborar, como dice él, para que todos los ciudadanos tengan la alimentación que necesitan en su día a día en el fin del mundo.

El desafío de Esteban parte en la Región Metropolitana por la ruta 5 sur hasta Osorno, su tierra natal, para luego llegar hasta el paso fronterizo Cardenal Samoré, donde se conecta con la ruta 40 hacia la patagonia, pasando por la ciudad de Gallegos hasta el complejo Monte Aymond para finalmente tomar la integración austral. Son más de 3.300 kilómetros que realiza entre tres a cuatro días.

ATRAPADO EN LA NIEVE

La semana recién pasada Esteban estuvo tres días atrapado en el país trasandino por las intensas nevazones que se registraron por el frente de mal tiempo, sin embargo recuerda uno de los momentos más complejos de su carrera. “En el año 2021 me quedé tres días varado entre el paso fronterizo chileno en Cardenal Samoré (Osorno) y la aduana argentina. La nieve en esa oportunidad nos llegaba hasta la puerta del camión. Cuando las condiciones mejoraban limpiaban el camino, pero era muy difícil moverse, el camión comenzaba a patinar. En esa oportunidad me demoré 10 días en llegar a Punta Arenas”, comenta el conductor de Transportes Nazar.

“Para estar en esta ruta hay que tener la sangre caliente. El viento es otro de nuestros enemigos, en el año 2014 iba llegando al sector tres cerros en Santa Cruz, Argentina, y comenzó a caer agua y ésta se congeló, dejando una capa sobre el asfalto, se me comenzó a mover la rampla de un lado a otro y no podía pisar el freno porque me iba a dar vuelta, de frente venía otro camión, pero en último minuto encontré una bajada pronunciada, me tiré y quedé en un barrial. Me tiritaban las piernas, pensé que iba a chocar de frente con la otra máquina”, agrega Martínez sobre su peor experiencia en la conducción.

LA FAMILIA DE LA RUTA AUSTRAL

Cada vez que Esteban llega a su casa en la ciudad de Osorno, su núcleo lo recibe como si fuera un héroe, pues están conscientes de los peligros que hay en la ruta de la patagonia, pero confían en sus capacidades y en la pasión que siente por su trabajo.

Sin embargo, para este conductor de Transportes Nazar, existe otra familia, la que comparte con él esta particular ruta. “Lo más lindo es el compañerismo entre todos los conductores, si hay un camión con sus hazard prendidos, es obligación parar para ver si todo está bien con nuestros colegas. Acá se comparte el pan, el agua y todo lo que tengamos. Para mí es una manera de trabajar que emociona. Yo invito al resto a que viva esta experiencia, solo hay que tener precaución, no andar rápido y estar atento a la ruta”, sentencia emocionado Martínez.

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