El gobierno de José Antonio Kast lanzó hoy su política migratoria más dura, con el despegue del primer vuelo de expulsión desde Iquique y un plan para transparentar cada 15 días los traslados de extranjeros con orden de salida. La Subsecretaría del Interior, a través de Máximo Pavez, anunció seis medidas que incluyen aumentar la frecuencia de vuelos, reforzar controles fronterizos en la Macrozona Norte y desplegar una agenda legislativa para tipificar el ingreso ilegal como delito. Este vuelo inaugural transportó a 40 inmigrantes expulsados: 19 colombianos, 17 bolivianos y 4 ecuatorianos, con destinos a La Paz, Guayaquil y Bogotá. Las cifras revelan un giro drástico: según Frank Sauerbaum, director del Servicio de Migraciones, las expulsiones aumentaron un 33% en el primer mes del gobierno de Kast, y 2.180 venezolanos han salido voluntariamente desde su elección. El prefecto inspector de la PDI, Ernesto León Bórquez, detalló que 26 expulsiones fueron administrativas y 14 judiciales por delitos como robo y tráfico de drogas. Esto se enmarca en un contexto donde, según Sauerbaum, hay un 67% menos de inmigrantes irregulares que hace cuatro años. El impacto es claro: esta política busca ordenar el flujo migratorio mediante expulsiones forzadas y voluntarias, con el objetivo de reducir la inmigración irregular y aplicar sanciones penales.
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