La controversia por la publicación de datos sensibles de organismos del Estado en un sitio de acceso abierto llevó a la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) a entregar explicaciones. La directora (s) Michelle Bordachar afirmó que no hay evidencias de un ataque informático reciente: la información difundida corresponde mayoritariamente a bases de datos filtradas con anterioridad, reorganizadas para simular un nuevo hackeo. «Se descarta de plano, hasta ahora no hay infraestructuras comprometidas», declaró en Radio Bío-Bío. Según la ANCI, la práctica detrás del incidente es conocida en el ecosistema digital: actores recopilan información dispersa de filtraciones previas, la estructuran y la presentan como producto de un nuevo ciberataque. La diferencia esta vez es la masificación del acceso: los datos se pusieron en un sitio accesible a cualquier persona, a diferencia de filtraciones anteriores limitadas a círculos técnicos. Bordachar explicó que «publican estos datos y dicen que es porque hicieron un nuevo ciberataque, pero en realidad no es más que información que ya estaba disponible en la dark web». No obstante, la autoridad reconoció que una pequeña fracción podría ser reciente, atribuible al uso de credenciales antiguas reutilizadas.

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