La Policía de Investigaciones (PDI) detectó una nueva modalidad del Tren de Aragua para seleccionar a sus víctimas de secuestros y extorsiones: trabajadoras sexuales venezolanas infiltradas entregan información clave a la banda. Al menos dos casos registrados en 2026 en la Región Metropolitana se originaron así, según la Brigada Antisecuestros Metropolitana (Bipe). El subprefecto Hassel Barrientos explicó que la organización criminal ha evolucionado desde la trata de personas con fines de explotación sexual hasta posicionar a ciertas mujeres como “delatoras” que obtienen datos de clientes en locales nocturnos o páginas de citas. Estas mujeres no solo pagan “vacunas” semanales, sino que también perfilan a personas con recursos para ser secuestradas. Un caso emblemático ocurrió el 6 de abril en Melipilla: un comerciante haitiano fue raptado en una botillería y liberado tras 36 horas en Valparaíso, previo pago de $100 millones. El mercado del comercio sexual, especialmente en el casco histórico de Santiago (Plaza de Armas a Cal y Canto), está controlado por facciones del Tren de Aragua. El alcalde Mario Desbordes señaló que, pese a operativos municipales, las trabajadoras sexuales vuelven por falta de atribuciones legales para desplazarlas.
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