El senador Alejandro Kusanovic (IND-exRN) ha puesto al Gobierno en una encrucijada: su voto en contra del Plan de Reconstrucción amenaza con descarrilar la rebaja del impuesto a las empresas del 27% al 23%, el eje central de la megarreforma. Con una base de solo 23 votos en el Senado (de 50 escaños), el Ejecutivo necesita al menos tres apoyos adicionales para alcanzar la mayoría simple de 26. Kusanovic, que solía contar como parte de esa base, ahora exige un precio: «Mi voto no va a ser barato, va a costar el doble de lo que le negociaron a los demás». El conflicto se originó en enero, cuando el Gobierno, según Kusanovic, incumplió un acuerdo con él y el diputado Alejandro Riquelme (Republicano) para nombrar a Gerardo Otzen como delegado presidencial de Magallanes. En su lugar, negoció con el diputado Carlos Bianchi (IND-PPD) y su hijo, el senador Karim Bianchi (IND), echando pie atrás. «Es una traición», afirmó Kusanovic en EmolTV, añadiendo que lleva tres meses planteando el problema sin respuesta. «No me dejaron otra opción que decir: no voy a votar por tu reforma». El senador, que se retiró de la bancada de RN en diciembre para no afectar al partido, ya había mostrado independencia al votar por sí mismo para la Mesa del Senado. Sin embargo, ha respaldado al Gobierno en iniciativas como Escuelas Protegidas y la prórroga del Estado de Excepción en La Araucanía.
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