La decisión de Empresas Iansa de no renovar contratos de remolacha para la temporada 2026-2027 desató una crisis en el agro chileno. El ministro de Agricultura, Jaime Campos, calificó la medida como «muy lamentable» y advirtió que pone en riesgo la producción local de azúcar, ya que Iansa es la única procesadora del cultivo en el país. Más de 250 agricultores y 7.000 hectáreas cultivadas en la zona centro-sur quedan en la incertidumbre. El Gobierno expresó sorpresa por la decisión, asegurando que no fue notificado previamente. Campos solicitó explicaciones públicas a la compañía, señalando que el impacto trasciende lo empresarial y afecta el tejido agrícola nacional. Paralelamente, el Ejecutivo evalúa medidas de mitigación para los productores afectados y no descarta impulsar alternativas de reconversión productiva. La remolacha, que llegó a superar las 60.000 hectáreas en su peak, ha enfrentado crecientes costos y competencia de azúcar importada. La salida de Iansa abre un debate sobre la viabilidad de los cultivos industriales en Chile y la necesidad de políticas que protejan cadenas de valor completas. El fin de los contratos podría marcar el cierre definitivo del ciclo de la remolacha azucarera en el país.
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