El Partido Socialista ha dado un giro radical en su estrategia política, pasando de un tono dialogante a una oposición frontal contra el gobierno de José Antonio Kast. La presidenta del PS, la senadora Paulina Vodanovic, lideró una delegación de parlamentarios hasta las puertas de La Moneda para entregar una carta al Presidente, en la que califican su proyecto de reconstrucción como una «reforma tributaria encubierta, regresiva y de alto riesgo». El gesto, que incluyó la suspensión de una reunión programada con el ministro José García Ruminot, marca un punto de inflexión en la relación entre el oficialismo y la principal fuerza de oposición. En la misiva, los socialistas acusan al gobierno de incorporar cambios estructurales al sistema tributario dentro de una ley miscelánea vinculada a emergencias, lo que consideran una estrategia para «evitar el debate profundo» y «diluir sus efectos bajo un marco de urgencia social». Señalan específicamente que los beneficios se concentrarían «en los segmentos de mayores ingresos y en el gran capital», mientras los costos recaerían «sobre el conjunto de la sociedad», y advierten sobre «inconsistencias macroeconómicas» que provocarían menor recaudación.
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