El gobierno enfrenta su primer choque político mayor con la oposición, que amenaza con bloquear la tramitación de la ley de reconstrucción si no separa la rebaja del impuesto corporativo del resto del proyecto. El ministro José García Ruminot calificó la reducción del 27% al 23% como «irrenunciable» y «el corazón del proyecto», argumentando que busca dinamizar la economía en un contexto de desempleo e informalidad. Desde el oficialismo, el diputado Agustín Romero (Republicanos) sostuvo que Chile «no es competitivo» y necesita corregir su estructura tributaria para generar empleo. La senadora Paulina Núñez (RN) añadió que la tramitación es clave para los resultados del primer año de gobierno. En contraste, la oposición rechaza transversalmente la medida: el timonel comunista Lautaro Carmona la calificó de «retroceso en redistribución de la riqueza», mientras la diputada Gael Yeomans (FA) acusó al gobierno de usar «el dolor de las familias» para aliviar a grandes empresas. La batalla define el ritmo de la reconstrucción nacional y la capacidad del gobierno para implementar su agenda económica. Si la oposición insiste en dividir el proyecto, podría retrasar significativamente las cerca de 50 medidas contempladas, afectando la reactivación prometida.

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