La Universidad de Concepción, un plantel con 107 años de historia, tendrá por primera vez a una mujer al mando. Jacqueline Sepúlveda, electa rectora tras un balotaje, marca un hito institucional mientras enfrenta el desafío de liderar en un contexto de creciente tensión en los campus chilenos. Su llegada al cargo no solo rompe una barrera de género, sino que plantea un cambio de enfoque en la relación con el estudiantado, en medio de episodios de violencia que han escalado a nivel nacional. Sepúlveda, una química-farmacéutica de 62 años, señaló en una entrevista que tratar a los estudiantes de manera paternalista es «un error». En las semanas previas a su elección, visitó 120 departamentos de la universidad y sostuvo múltiples reuniones con académicos, funcionarios y sindicatos. Respecto al ataque sufrido por la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, en la Universidad Austral de Valdivia, la futura rectora fue clara: calificó esos hechos como «inaceptable» y afirmó que las universidades deben perseguir «un debate de ideas, no un debate de ideologías». Su postura adquiere relevancia porque la violencia estudiantil se ha convertido en un tema crítico para la educación superior chilena, afectando la seguridad, el diálogo académico y la imagen pública de las instituciones.
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