En un discurso cargado de tensión, el líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, afirmó que su país «no busca la guerra» pero advirtió que «no renunciará a sus derechos», justo cuando Teherán y Washington se preparan para iniciar conversaciones de paz en Pakistán este fin de semana. El mensaje, difundido por la cadena estatal IRIB y agencias como Tasnim, llega en un momento crítico para desactivar el conflicto armado que lleva más de un mes. Jamenei aseguró que Irán está decidido a «vengar» la muerte de su padre y predecesor, el ayatolá Alí Jamenei, quien falleció en los bombardeos de EE.UU. e Israel del 28 de febrero, junto a más de 3.000 víctimas según autoridades locales. Además, declaró que las Fuerzas Armadas iraníes han «convertido la guerra en una victoria» y que «ha quedado claro que Irán es una gran potencia». En un giro estratégico, anunció que llevará la gestión del estrecho de Ormuz «a una nueva fase», sin dar detalles, pese a la tregua de doce días vigente. Las declaraciones impactan directamente en las frágiles negociaciones de paz y en la estabilidad del comercio mundial, ya que el estrecho de Ormuz es un paso clave para el transporte de petróleo.
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