En medio de un inicio de año con cifras económicas desfavorables –caída del PIB y aceleración de la inflación–, Chile recibe una señal positiva desde los mercados internacionales. El riesgo país, medido por el Embi de JP Morgan, cayó a 95 puntos al 8 de abril, su nivel más bajo desde el 5 de marzo, mientras que el CDS se ubicó en 50,5 puntos. Expertos coinciden en que esta mejora se debe principalmente a la tregua en el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que redujo la incertidumbre global y el impacto en el precio del petróleo. El economista jefe de Bci, Sergio Lehmann, destaca dos factores: el compromiso del gobierno por ordenar las cuentas públicas –con una propuesta de ajuste fiscal de US$3.800 millones– y el atractivo de Chile como destino de inversión en un contexto global volátil. Andrés Pérez, economista jefe de Itaú, agrega que el optimismo por una posible resolución del conflicto en Medio Oriente benefició especialmente a activos emergentes con alta exposición al crudo, como los chilenos, que habían sufrido un ‘castigo’ en el último mes. La reducción del riesgo país consolida a Chile como el de menor riesgo en Latinoamérica, por delante de Perú, México, Brasil y Colombia, tanto en Embi como en CDS. Esto refleja la confianza de los inversionistas en la macroeconomía ordenada del país y en la expectativa de un mayor crecimiento y consolidación fiscal. Para la economía local, que enfrenta presiones internas por la discusión sobre las holguras fiscales, esta señal externa es un respaldo clave en un momento de fragilidad.
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