El sistema penitenciario chileno da un giro estratégico para enfrentar una amenaza que opera desde dentro: el crimen organizado que usa las cárceles como centro de operaciones. Este jueves, el Presidente José Antonio Kast promulgó una reforma constitucional que traslada a Gendarmería de Chile desde el Ministerio de Justicia al Ministerio de Seguridad, incorporándola formalmente a las Fuerzas de Orden y Seguridad. La medida busca crear una cadena de mando única y una coordinación operativa que, según Kast, «hoy simplemente no conocíamos», permitiendo que la inteligencia penitenciaria sobre las organizaciones criminales más peligrosas sea un insumo directo para Carabineros y la PDI. La reforma, enviada al Congreso por la administración anterior, separa dos funciones que hasta ahora coexistían bajo un mismo ministerio. La custodia y seguridad penitenciaria pasan al Ministerio de Seguridad Pública, mientras que la reinserción social de adultos permanece como tarea del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Según el Presidente, esto permite que «cada institución se enfoca mejor en lo que tiene que hacer», ordenando al Estado para que funcione con coherencia frente a la amenaza del crimen organizado.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




