La última encuesta Plaza Pública Cadem revela una tensión clave en la política chilena: mientras el plan ‘Escuelas Protegidas’ del presidente José Antonio Kast goza de un amplio respaldo ciudadano, existe un escepticismo profundo sobre su capacidad real para reducir la violencia en los colegios. Este contraste pone en evidencia un desafío de credibilidad para el gobierno, que enfrenta una aprobación presidencial del 41% y una desaprobación del 54%, según el sondeo de la segunda semana de abril. El estudio muestra que el 67% de los encuestados conoce el plan, y entre ellos, el 70% lo respalda. Medidas específicas como sancionar o expulsar a estudiantes violentos (88% de apoyo) e instalar cámaras de vigilancia (88%) registran niveles de aprobación superiores al 70%, con un 91% priorizando la seguridad sobre la privacidad en el contexto escolar. Sin embargo, solo el 38% cree que el plan será muy o bastante efectivo, y un 24% piensa que será poco o nada efectivo. Esta divergencia entre apoyo y expectativas impacta directamente en la percepción de la gestión gubernamental y podría influir en la implementación de políticas educativas. La encuesta también señala que el 41% considera que todos los actores son responsables de la violencia escolar, mientras que el 31% apunta a las familias, reflejando una demanda social por soluciones integrales más allá de medidas punitivas.
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