Canal 13 ha dejado sin televisión abierta a comunidades rurales y aisladas de Chile, tras renunciar a 20 concesiones de transmisión. La decisión, aprobada por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) el 9 de marzo de 2026, afecta localidades como Curepto-Licantén en el Maule, Cobquecura, Cañete, Lonquimay, Tirúa, Lautaro, Los Vilos, La Higuera, Combarbalá, Paillaco, Los Lagos, la Base Antártica Presidente Eduardo Frei Montalva e Isla Robinson Crusoe. El canal argumentó razones económicas y operativas, señalando los altos costos de mantención de infraestructura en zonas apartadas y un bajo retorno financiero. La medida obliga a los habitantes de estas zonas a buscar alternativas como televisión de pago, servicios satelitales o plataformas digitales con internet, en contextos donde la brecha digital sigue siendo una realidad cotidiana. Esto golpea especialmente a personas mayores, familias sin internet estable o sectores con menor cobertura digital, para quienes la TV abierta era un medio accesible de información y compañía. El cierre reabre el debate sobre la conectividad, la equidad territorial y el acceso a la televisión abierta como servicio esencial, planteando la tensión entre modernización y la exclusión de territorios completos. La situación pone en evidencia cómo decisiones empresariales basadas en rentabilidad pueden dejar a comunidades vulnerables sin un servicio básico, en un país donde la cobertura digital aún no es universal.
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