Este sábado 4 de abril, Chile entra oficialmente en el horario de invierno, un ajuste que modifica los ritmos diarios de millones de personas pero que deja fuera a dos regiones clave. El cambio, establecido por el Decreto 224 firmado por el expresidente Gabriel Boric, implica que a las 24 horas los relojes deberán atrasarse 60 minutos, pasando de UTC-3 a UTC-4 en la mayoría del territorio. La medida busca privilegiar la luz matutina, haciendo que amanezca y oscurezca más temprano. Sin embargo, presenta una excepción importante: las regiones de Aysén y Magallanes y la Antártica Chilena mantendrán su huso horario actual. El Chile insular, que normalmente está en UTC-5, pasará a UTC-6. Mientras dispositivos conectados a internet se ajustarán solos, relojes de pulsera y otros aparatos no conectados requerirán cambio manual. Este cambio horario afecta desde la logística empresarial hasta la vida cotidiana, influyendo en horarios laborales, consumo energético y coordinación nacional. La Armada de Chile ofrece verificación en tiempo real a través de su sitio web HORA OFICIAL, permitiendo confirmar el ajuste correcto para cada zona. La normativa vigente establece estos cambios hasta abril de 2026, marcando un patrón predecible para la planificación de actividades.
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