El gobierno del Presidente José Antonio Kast acumula tropiezos en sus primeras tres semanas, con un nuevo capítulo que tensiona su estrategia comunicacional. La polémica remoción de la directora del Sernameg, Priscilla Carrasco, anunciada por la ministra Judith Marín y luego congelada por el ministro del Interior Claudio Alvarado, expuso divisiones internas y críticas cruzadas que incluyeron a figuras oficialistas como Karla Rubilar y Evelyn Matthei. El caso se complicó porque Carrasco atraviesa tratamiento por cáncer de mama triple negativo, un factor que opacó los argumentos técnicos que el gobierno esgrime para su salida. Según el ministerio, la remoción responde a una auditoría interna que detectó un «escenario de riesgo institucional alto» en el Sernameg, con retrasos reiterados en entrega de información, respuestas incompletas y uso ineficiente de más de $6.100 millones en programas sin evaluación verificable. Sin embargo, el episodio se sumó a una semana de errores comunicacionales que incluyó la fallida bajada del «Estado en quiebra» para defender alzas de combustibles, lo que terminó con el director de comunicaciones Cristián Valenzuela asumiendo responsabilidad y un requerimiento de la Contraloría.
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