El ajuste presupuestario del 3% ordenado por el Presidente José Antonio Kast a todas las carteras enfrenta una resistencia silenciosa que podría forzar cambios en la meta inicial. Ministerios como Educación, Vivienda, Desarrollo Social y Salud han señalado dificultades para cumplir el recorte, ya sea por gastos comprometidos por ley, deudas de arrastre o el impacto en programas sociales y listas de espera. Esta tensión ha llevado al gobierno a mostrar flexibilidad, con una excepción ya anunciada para el ministerio de Seguridad, cuyos recursos no solo no se reducirán, sino que se ampliarán. En reuniones bilaterales esta semana, ministros como Iván Poduje de Vivienda y Fernando Barros de Defensa han presionado al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y al propio Presidente para revisar los números. Quiroz ha reconocido la dificultad del ajuste, mientras que Kast ha señalado que «vamos a ir viendo en qué lugares el recorte se hace efectivo y en cuáles no». Voces del oficialismo, como la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), y el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, se han abierto a «cambios marginales», admitiendo que el 3% parejo podría variar a casos de 2.5% o 3.2% según cada cartera. El impacto de este posible giro es crucial para la credibilidad fiscal del gobierno y la economía chilena.
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