La embajada estadounidense en Caracas reanudó formalmente sus operaciones este lunes, cerrando un ciclo de siete años de relaciones diplomáticas interrumpidas. Este paso marca la implementación concreta del ‘plan de tres fases’ anunciado por el gobierno de Donald Trump para Venezuela, que busca primero estabilizar la economía, luego atraer inversiones extranjeras y finalmente una transición política, según explicó el Departamento de Estado en un comunicado. La representante diplomática estadounidense, Laura Dogu, quien llegó a Venezuela en enero, lideró el proceso de reapertura. Paralelamente, Venezuela también retomó posesión de su embajada en Washington, con el viceministro para América del Norte, Oliver Blanco, reportando encuentros en el Departamento de Estado. El Departamento del Tesoro autorizó transacciones para facilitar esta reapertura, en un contexto donde Estados Unidos ha levantado sanciones al sector petrolero venezolano tras el derrocamiento de Nicolás Maduro. Este giro diplomático aporta ‘el tipo de estabilidad que atrae los negocios de vuelta’ a Venezuela, declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, a Al Jazeera. La reapertura fortalece la capacidad de diálogo directo con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, la sociedad civil y el sector privado, en un momento clave para la recuperación económica del país.
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