Mientras Chile avanza con la construcción de zanjas y barreras físicas en su frontera norte como parte del plan Escudo Fronterizo, las autoridades han activado una estrategia paralela que incluye intervenciones policiales casi diarias. Estos operativos se despliegan simultáneamente en áreas fronterizas, carreteras y sitios urbanos críticos, con el objetivo declarado de detectar migración irregular, grupos delictuales y contrabandos. La construcción física del plan ya está en marcha en Chacalluta (Arica) y Colchane, con coordinaciones para replicarla en el altiplano de Antofagasta. En paralelo, los operativos policiales han focalizado lugares como el cerro Chuño en Arica, donde en una intervención reciente se cursaron más de cien infracciones a la Ley de Migraciones y 16 notificaciones de expulsión del país. La estrategia se reforzará en abril con la incorporación de aeronaves en los controles. Esta doble estrategia refleja la presión que enfrenta el gobierno para contener la migración irregular y el crimen organizado en zonas fronterizas, donde grupos delictuales han instalado bases de operaciones en asentamientos irregulares. Los operativos diarios buscan generar un efecto disuasivo inmediato mientras se completan las obras de infraestructura física, que son de más largo plazo.
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