La candidatura de Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU se ha convertido en un campo de batalla político que pone a prueba la diplomacia del gobierno de José Antonio Kast. Ricardo Lagos Weber, exsenador y exvocero del gobierno de Bachelet, lanzó un desafío público al presidente: revertir la decisión de retirar el apoyo a la expresidenta, argumentando que «un gobernante puede cambiar de opinión». Esta presión llega en un momento crítico, donde la postulación de Bachelet mantiene el respaldo clave de Brasil y México, pero enfrenta la oposición oficial chilena desde el 24 de marzo. Lagos Weber cuestionó duramente los motivos del gobierno, señalando que el retiro del apoyo forma parte de un «diseño para generar polarización» junto a otras medidas controvertidas como los recortes en seguridad y el alza de combustibles. En entrevista con Canal 13, el exministro desestimó el argumento oficial sobre la «inviabilidad» de la candidatura, preguntando: «¿qué sabe esta administración de lo que es viable o no viable en la ONU? ¿tiene información privilegiada?». Su llamado fue directo: «Conversemos y repongamos la candidatura de Michelle Bachelet». El enfrentamiento trasciende lo diplomático para convertirse en un termómetro de la política exterior chilena.
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