Los rebeldes hutíes de Yemen han escalado su participación en la guerra de Medio Oriente al anunciar un segundo ataque con misiles y drones contra Israel, marcando su entrada efectiva en el conflicto que comenzó el 28 de febrero. El portavoz militar del grupo, Yahya Sarea, afirmó que el bombardeo apuntó a «emplazamientos militares y vitales pertenecientes al enemigo sionista» en el sur de la Palestina ocupada, en lo que calificó como una operación exitosa. Este movimiento se enmarca en una campaña coordinada con aliados como Irán y Hezbollah, intensificando las hostilidades regionales. Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) respondieron que derribaron un dron y interceptaron un misil antes de que alcanzaran la frontera israelí, según informa Times of Israel. Los hutíes, que controlan gran parte del noroeste de Yemen, incluida la capital Saná, justificaron los ataques basándose en «deberes religiosos, morales y humanitarios» y advirtieron que continuarán «en los próximos días» hasta que Israel detenga sus operaciones militares. Estas acciones reafirman el creciente temor a una guerra regional más extensa, con múltiples grupos respaldados por Irán participando en hostilidades contra Israel y las fuerzas estadounidenses. La escalada no solo amenaza con desestabilizar aún más la región, sino que también podría impactar la seguridad energética y las rutas comerciales clave, afectando a mercados globales y aumentando la presión sobre las potencias internacionales para mediar en el conflicto.
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