El gobierno chileno ha trazado una línea clara en dos frentes laborales y ambientales que impactan directamente la productividad y la inversión privada. Por un lado, cierra la puerta a modificar los feriados irrenunciables, una demanda recurrente de sectores productivos que buscan mayor flexibilidad. Por otro, el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot, precisa que el Mepco no sería eliminado, pero sí busca hacer la legislación ambiental «más ágil y flexible para tener mejor inversión privada». Esta declaración busca calmar las aguas tras críticas y señala un enfoque de reforma, no de destrucción, del marco regulatorio.vLa postura oficial surge en un contexto donde la inversión privada requiere certezas y agilidad. García Ruminot sostuvo que en el Gobierno «nadie piensa en destruir la legislación ambiental», desmarcándose de posibles interpretaciones extremas. Sin embargo, el énfasis en la «agilidad y flexibilidad» apunta directamente a destrabar proyectos, reducir tiempos de evaluación y bajar costos de cumplimiento, un reclamo histórico del empresariado. El impacto es concreto: mantener los feriados irrenunciables afecta la planificación operativa de industrias como retail, turismo y logística, mientras que agilizar la normativa ambiental puede acelerar inversiones en minería, energía e infraestructura, sectores clave para el crecimiento.
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