La sede del Partido Comunista en Morón, Ciego de Ávila, fue asaltada y prendida en llamas por manifestantes que ya no toleran los apagones prolongados y la falta de alimentos. Este ataque directo a una institución del único partido autorizado marca un punto de inflexión en el descontento social que crece en la isla, donde residentes reportan apenas hora y media diaria de electricidad y hoteles cerrados que dejan a miles sin trabajo. El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció el ‘malestar’ pero prometió que ‘no habrá impunidad’ para lo que calificó como actos vandálicos. Mientras el medio oficialista Invasor informó de cinco detenciones y describió el incidente como iniciado pacíficamente antes de derivar en violencia, organizaciones como Justicia11J y Cubalex alertaron sobre posibles disparos y documentaron al menos 20 detenciones por protestas desde el 6 de marzo. Videos en redes sociales muestran a la multitud gritando ‘libertad’ y haciendo sonar cacerolas. La crisis se profundiza por la suspensión del suministro de crudo venezolano tras la caída de Nicolás Maduro y el bloqueo petrolero estadounidense, agravando la escasez de combustible que mantiene cerrada la principal fuente de empleo en Morón: el turismo.
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