Tras una década marcada por precios extraordinarios en cereza, el mercado comenzó a normalizarse. Este ajuste no implica el fin del cultivo, pero sí una redefinición de expectativas. En paralelo, el avellano europeo consolida su crecimiento. Las exportaciones han mostrado expansión sostenida y la superficie plantada sigue aumentando desde el Maule hacia el sur, posicionando a Chile como uno de los actores relevantes a nivel mundial. Uno de los factores determinantes es su estructura productiva: altamente mecanizable y menos intensiva en mano de obra estacional. En proyectos de gran escala, esta característica permite mayor control operativo y proyecciones más estables. La decisión ya no es emocional ni coyuntural. Es estratégica.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




