La Casa Blanca busca contener la escalada de precios del crudo que amenaza con desestabilizar la economía global tras el inicio del conflicto con Irán. El presidente Donald Trump anunció este lunes la suspensión temporal de ciertas sanciones petroleras, una medida que busca estabilizar los mercados y garantizar el flujo de crudo a través de zonas estratégicas como el Golfo. Durante una rueda de prensa en Doral, Florida, Trump explicó que las restricciones se mantendrán levantadas «hasta que la situación se arregle» y sugirió que, si se logra estabilidad, «tal vez no tengamos que volver a aplicarlas». La decisión se produce después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, señalara la semana pasada que el gobierno consideraba retirar sanciones al crudo ruso para mejorar el suministro global. El impacto es inmediato: desde que comenzaron los ataques sobre Irán hace más de una semana, los barriles de crudo de referencia en Europa han subido alrededor de un 30%, mientras que el suministro para países de Asia Oriental, que dependen principalmente del petróleo importado desde Medio Oriente, ya se ve seriamente comprometido. La medida busca evitar que esta presión alcista se traslade a los consumidores finales y afecte la recuperación económica. La administración estadounidense mantiene abierta la posibilidad de extender esta flexibilización a otras sanciones, como las que afectan al petróleo ruso, mientras evalúa el desarrollo del conflicto y su impacto en los mercados energéticos globales.
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