La postura del presidente de EE.UU., Donald Trump, de exigir una ‘rendición incondicional’ de Irán y declarar que no le preocupa si hay un gobierno democrático en ese país, marca un punto de inflexión que podría extender el conflicto en Medio Oriente. Según el New York Times, citado en el artículo, esta posición podría presagiar una guerra mucho más larga si Washington persiste en ese objetivo, especialmente porque Irán ha respondido ampliando los ataques con misiles y drones contra Estados árabes que albergan bases estadounidenses. Trump publicó en su red Truth Social que no negociará con Irán y solo aceptará la rendición total de Teherán, tras lo cual procedería a la ‘selección de un Líder o Líderes GRANDIOSOS Y ACEPTABLES’. Comparó la situación con Venezuela, afirmando que ‘va a funcionar muy fácilmente’ y que está dispuesto a trabajar con líderes religiosos chiíes moderados, siempre que sean ‘justos’ con Israel y EE.UU., aunque también declaró: ‘No me importan los líderes religiosos’ y ‘Trato con muchos líderes religiosos’. Esta estrategia impacta directamente en la estabilidad regional y las relaciones internacionales, ya que Trump señaló que espera que el gobierno de Cuba caiga pronto, buscando cambiar el liderazgo en tres países adversarios de EE.UU.
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